Vender su negocio durante una recesión

Hace unos días la dueña de un negocio me dijo esto: “Estoy tratando de vender mi negocio, pero me parece que tal vez no sea el mejor momento para hacerlo. ¿Debería esperar para vender? ¿Cuáles serían mis opciones?

Es una interrogante que en los últimos meses se ha repetido con mucha frecuencia, razón por la cual creo me ha parecido importante tratar el tema de forma que oriente a otros dueños de negocios que tienen la mismas interrogantes.

Hay tres factores que afectan la capacidad del propietario de una empresa para obtener el mayor valor para su negocio:

  1. El rendimiento del negocio y sus expectativas futuras de ingresos.
  2. Los factores externos del negocio (estado del sector económico y de la macroeconomía)
  3. El momento y la situación personal del propietario.

Desafortunadamente, puede ser difícil alinear las tres «estrellas» al mismo tiempo. Si bien se justifica la precaución, hay muchas razones por las cuales vender una empresa puede ser una opción de salida muy viable y potencialmente lucrativa durante un momento de declive económico. Abordemos cada uno de los tres factores.

Rendimiento del negocio:

Siempre es más fácil vender un negocio que exhibe crecimiento o desempeño financiero estable. Los compradores generalmente desean invertir en un negocio que les proporcionará un buen retorno de su inversión y están dispuestos a pagar más por un negocio que tiene una tendencia y una perspectiva positiva. Si un comprador siente que su propia contribución de dirección estratégica, recursos o capital para el negocio será el impulso para el crecimiento futuro, es probable que pague menos por ese negocio que uno que respalde el crecimiento por sí mismo. Además, si el éxito futuro de la empresa parece estar amenazado (un gran competidor nacional está entrando en el mercado, los avances tecnológicos están desactualizando los productos de la empresa, etc.), no solo puede verse afectado el valor del negocio, sino que la comercialización de la empresa puede declinar también.

Factores externos (estado del sector económico y de la macroeconomía):

El clima en el que opera una empresa, tanto a nivel del sector económico donde opera como el nivel macroeconómico, también pueden afectar la valoración y la comercialización del negocio. Una recesión económica general puede resultar en el endurecimiento de los cinturones empresariales y una reducción en la actividad de adquisición. De la misma manera, una disminución dentro de una industria o región geográfica específica también puede provocar un apetito reducido para las adquisiciones de negocios en esas áreas. Sin embargo, a algunas industrias les va bien y, por lo tanto, las empresas tienen valor incluso en una economía difícil.

El momento y la situación personal del propietario:

Según mi experiencia, la venta de su negocio por parte de un accionista rara vez se debe a razones puramente financieras, sino que se debe a otros factores, como la jubilación, la mala salud, los problemas familiares, los desacuerdos con socios, divorcios, un entorno competitivo difícil o el agotamiento del empresario. El dueño de un negocio que está cansado y agotado y que ya no está dispuesto a gastar el tiempo y el esfuerzo para hacer crecer su negocio, hace que los ingresos del mismo disminuyan. Esto impacta negativamente el valor de su negocio. Esto es a menudo algo en lo que los dueños de negocios no piensan.

Aunque algunos de esos eventos pueden ser previsibles otros son eventos que pueden ocurrir inesperadamente y pillar desprevenido al dueño de un negocio. Por lo tanto, la preparación anticipada para una venta puede ser la mejor arma del empresario. Por ejemplo, obtener una valoración periódica del negocio puede ser una herramienta excelente para comprender la visión de mercado de la empresa. Poner en orden los libros y asuntos legales de la compañía también es importante. Al preparar una empresa para la venta mucho antes del evento, el empresario está bien posicionado para ejecutar una estrategia de salida ordenada o para aprovechar las mejoras del mercado y las oportunidades de venta únicas.

Por lo tanto, el hecho de que la economía esté exhibiendo una recesión no debería ser la única consideración en su decisión de vender o mantener su negocio. Si su empresa está bien y está demostrando crecimiento, y los problemas en su vida personal están impulsando la venta, aún puede ser una opción lucrativa para usted. Tenga en cuenta que conservar su negocio también puede suponer un riesgo, ya que el futuro es impredecible y nunca hay garantía de que los malos tiempos no empeoren. Debe considerar cuidadosamente cada uno de los factores anteriores al decidir si vender su negocio o esperar hasta que las condiciones del negocio mejoren.

Espero que esto te haya ayudado, pero si tienes alguna pregunta sobre este artículo o sobre mis servicios, no dudes en contactarme por el formulario de contacto o por medio de este e-mail: info@rogersalescoach.com

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