Tu autoestima pone en peligro el éxito de tu negocio

Muchos de mis clientes emprendedores y ejecutivos de ventas, sufren de falta de confianza. Son personas con un alto nivel de educación y talento. Pero en algún momento de sus vidas, permitieron que alguna situación socavara su autoestima y eso ha seguido afectando su desempeño y éxito todos los días.

Una vez que se desencadena y activa una creencia limitante, tu perspectiva cambia. Ves todo a través de un nuevo filtro. Buscas la validación a diario de que no eres lo suficientemente inteligente. Y, por supuesto, siempre encontrarás algo que confirme esta creencia. Por ejemplo, alguien ofrece una opinión diferente a la tuya en una reunión. En lugar de reconocer el comentario o estar abierto a discutirlo, permaneces en silencio o te pones a la defensiva de inmediato y comienzas a castigarte “¿Por qué no pensé en eso? ¡Obviamente, no soy lo suficientemente inteligente!”

Ese es solo un ejemplo, pero lo he visto una y otra vez con las personas con las que trabajo. Su falta de confianza afecta su capacidad para alcanzar su máximo potencial. Ya sea ​​que la causa sea ​​el perfeccionismo o el síndrome del impostor, el diálogo interno negativo erosiona su confianza a medida que buscan pruebas de que finalmente no tendrán éxito. Es una profecía autocumplida.

Durante mi trabajo con los clientes, a menudo les hago un ejercicio sobre este tema y les pido que reflexionen sobre cómo su vida y su carrera serían diferentes si tuvieran más confianza. Algunas de las respuestas fueron:

  • “Estaría en un rol que disfruto, haciendo un trabajo que disfruto y creciendo en mi profesión.”
  • “Me permitiría cometer errores y aprender lecciones de ellos.”
  • “Ganaría más contratos.”
  • “No me consumiría la idea de que todos los demás son más inteligentes y exitosos que yo, ni vería su éxito como una marca en contra de mi autoestima.”
  • “No sería tan indeciso.”
  • “No me sentiría estancado en los negocios.”
  • “Fijaría más fácilmente mis precios y seguramente serían mayores.”
  • “Estaría menos a la defensiva y más abierto a recibir comentarios constructivos. De hecho, lo pediría con regularidad.”
  • “Sería claro y directo en mi comunicación y no usaría un lenguaje minimizador ni buscaría formas de suavizar mis declaraciones.”

¿Puedes identificarte con alguna de estas declaraciones? Cómo responderías a la pregunta: “Si tuvieras más confianza, ¿Cómo serían diferentes tu vida y tu carrera?”

Para cada emprendedor o ejecutivo de ventas, una autoestima saludable, que lleve a la confianza en sí mismo, es fundamental para su éxito, ya que en cada negocio debe tomar riesgos para aprovechar una nueva oportunidad.

En mi experiencia, la causa más común de fracaso empresarial es darse por vencido demasiado pronto, en lugar de quedarse sin dinero. ¿Estás desconfiando sobre tu propio potencial y no estás trabajando en tu propia autoestima, poniendo así en peligro el éxito de tu negocio y satisfacción laboral?

Cómo mejorar tu autoestima:

Algunas personas piensan en la autoestima como su voz interior (o diálogo interior), la voz que te dice si eres lo suficientemente bueno para hacer o lograr algo. La autoestima se trata en realidad de cómo nos valoramos a nosotros mismos y nuestras percepciones sobre quiénes somos y de qué somos capaces.

La autoestima es frecuentemente el resultado de experiencias de toda una vida y, en particular, de lo que nos sucedió cuando éramos niños. Sin embargo, es posible mejorar tu autoestima a cualquier edad. 

Las personas con buena autoestima generalmente se sienten positivas sobre sí mismas y sobre la vida. Esto los hace mucho más resistentes y más capaces de hacer frente a los altibajos de la vida.

Aquellos con baja autoestima, sin embargo, a menudo son mucho más críticos consigo mismos. Les resulta más difícil recuperarse de los desafíos y reveses. Esto puede llevarlos a evitar situaciones difíciles, lo que a su vez puede disminuir aún más su autoestima, porque como resultado se sienten aún peor consigo mismos.

Por lo tanto, la falta de autoestima puede influir en el comportamiento de las personas, sin mencionar lo que logran en sus vidas.

Si tienes baja autoestima, aprovecha el poder de tus pensamientos y creencias para cambiar cómo te sientes contigo mismo.

La baja autoestima puede afectar negativamente prácticamente todas las facetas de tu vida, incluidas tus relaciones, tu trabajo y tu salud. Considera estos pasos:

1. Identifica las condiciones o situaciones preocupantes:

Piensa en las condiciones o situaciones que parecen desinflar tu autoestima. Los desencadenantes comunes pueden incluir:

  • Una presentación de trabajo.
  • Una actividad que debes realizar y que no puedes evitar.
  • Un desafío laboral.
  • Un cambio de roles o circunstancias del negocio.
2. Toma conciencia de los pensamientos y creencias:

Una vez que hayas identificado las situaciones preocupantes, presta atención a tus pensamientos sobre ellas. Esto incluye lo que te dices a tí mismo (diálogo interno) y tu interpretación de lo que significa la situación. Tus pensamientos y creencias pueden ser positivos, negativos o neutrales. Pueden ser racionales, basados ​​en razones o hechos, o irracionales, basados ​​en ideas falsas.

Pregúntate si estas creencias son ciertas, cuando lo hagas, busca evidencia que las contradiga. Escribe tanto las creencias como la evidencia, y continúa mirándola para recordar que tus creencias negativas sobre ti mismo no son ciertas.

¿Esas creencias se las dirías a un amigo? Si no se las dirías a otra persona, no te las digas a ti mismo.

Tu autoestima pone en peligro el éxito de tu negocio
3. Desafía el pensamiento negativo o inexacto:

Es posible que tus pensamientos iniciales no sean la única forma de ver una situación, así que prueba la precisión de tus pensamientos. Pregúntate si tu punto de vista es coherente con los hechos y la lógica o si otras explicaciones de la situación podrían ser plausibles.

Ten en cuenta que puede ser difícil reconocer imprecisiones en tu propio pensamiento. Los pensamientos y creencias arraigados pueden parecer normales y reales, aunque muchos son solo opiniones o percepciones.

También presta atención a los patrones de pensamiento que erosionan la autoestima:

  • Pensamiento de todo o nada: Ves las cosas como buenas o malas. Por ejemplo, “Si no tengo éxito en esta tarea, soy un fracaso total”.
  • Filtrado mental: Solo ves cosas negativas y te concentras en ellas, distorsionando tu visión de una persona o situación. Por ejemplo, “Cometí un error en ese informe y ahora todos se darán cuenta de que no estoy a la altura de este trabajo”.
  • Conversión de positivos en negativos: Rechazas tus logros y otras experiencias positivas insistiendo en que no cuentan. Por ejemplo, “Solo lo hice bien en esa prueba porque fue muy fácil”.
  • Saltar a conclusiones negativas: Llega a una conclusión negativa cuando poca o ninguna evidencia la respalda. Por ejemplo, “Mi amiga no ha respondido a mi correo electrónico, así que debo haber hecho algo para enojarla”.
  • Confundir sentimientos con hechos: Confundes sentimientos o creencias con hechos. Por ejemplo, “Me siento como un fracasado, así que debo ser un fracasado”.
  • Diálogo interno negativo: Te subestimas a ti mismo, te menosprecias o usas un humor de autocrítica. Por ejemplo, “No merezco nada mejor”.
4. Ajusta tus pensamientos y creencias:

Ahora reemplaza los pensamientos negativos o inexactos con pensamientos precisos y constructivos. Prueba estas estrategias:

  • Utiliza declaraciones esperanzadoras: Trátate con amabilidad y ánimo. En lugar de pensar que tu presentación no saldrá bien, intenta decirte cosas como “Aunque es difícil, puedo manejar esta situación”.
  • Perdónate: Todos cometemos errores, y los errores no son un reflejo permanente de ti como persona. Son momentos aislados en el tiempo. Dite a tí mismo “Cometí un error, pero eso no me determina como persona o profesional”.
  • Evita las declaraciones de “debería” y “debo”: Si descubres que tus pensamientos están llenos de estas palabras, es posible que te estés imponiendo exigencias irracionales a ti mismo o a los demás. Eliminar estas palabras de tus pensamientos puede generar expectativas más realistas.
  • Enfócate en lo positivo: Piensa en las partes de tu vida que funcionan bien. Considera las habilidades que has utilizado para hacer frente a situaciones desafiantes.
  • Considera lo que has aprendido: Si fue una experiencia negativa, ¿Qué podrías hacer de manera diferente la próxima vez para crear un resultado más positivo?
  • Vuelva a etiquetar los pensamientos perturbadores: No es necesario que reacciones negativamente a los pensamientos negativos. En su lugar, piensa en los pensamientos negativos como señales para probar patrones nuevos y saludables. Pregúntate “¿Qué puedo pensar y hacer para que esto sea menos estresante?”
  • Anímate: Date crédito por hacer cambios positivos. Por ejemplo, “Mi presentación podría no haber sido perfecta, pero mis clientes hicieron preguntas y se mantuvieron comprometidos, lo que significa que logré mi objetivo”.
5. Identifica lo positivo de ti mismo:

También es una buena idea escribir cosas positivas sobre ti, como ser bueno en un deporte, en algo que haces o cosas agradables que la gente ha dicho sobre ti. Cuando empieces a sentirte deprimido, recuerda estas cosas y recuerda que hay muchas cosas buenas en ti.

En general, el diálogo interno positivo es una parte importante para mejorar su autoestima. Si te das cuenta de que estás diciendo cosas como “No soy lo suficientemente bueno” o “Soy un fracaso”, puedes empezar a cambiar las cosas diciendo “Puedo superar esto “ y “Puedo tener más confianza al verme de una manera más positiva “.

Al principio, te darás cuenta de que estás volviendo a caer en viejos hábitos negativos, pero con un esfuerzo regular puedes comenzar a sentirte más positivo y desarrollar tu autoestima también.

6. Date un respiro:

No tienes que ser perfecto cada hora de todos los días. Ni siquiera tienes que sentirte bien contigo mismo todo el tiempo.

La autoestima varía de una situación a otra, de un día a otro y de una hora a otra. Algunas personas se sienten relajadas y positivas con amigos y colegas, pero incómodas y tímidas con extraños. Otros pueden sentirse totalmente en control de sí mismos en el trabajo, pero luchan socialmente (o viceversa).

Date un respiro. Todos tenemos momentos en los que nos sentimos un poco deprimidos o nos resulta más difícil mantener la confianza en nosotros mismos. La clave es no ser demasiado duro contigo mismo. Sé  más amable y menos crítico contigo mismo.

Evita criticar a los demás, porque esto puede reforzar sus puntos de vista negativos y también dar a otras personas una opinión negativa (posiblemente falsa) de ti. 

Puedes ayudar a aumentar tu autoestima dándote una recompensa cada vez que tengas éxito en hacer algo difícil, o simplemente por manejar un día particularmente malo.

7. Mejora tu salud física:

Es mucho más fácil sentirse bien con uno mismo cuando estamos en forma y saludables. Sin embargo, las personas con baja autoestima suelen descuidarse a sí mismas, porque no sienten que “merecen” ser atendidas.

Intenta hacer más ejercicio, comer bien y dormir lo suficiente. También es una buena idea tomarse un tiempo para relajarse y hacer algo que desee hacer, en lugar de algo que otra persona espera que haga. Puedes ver que cambios simples como este pueden marcar una gran diferencia en tu perspectiva general.

8. Asume desafíos:

Las personas con baja autoestima a menudo evitan situaciones desafiantes y difíciles. Una forma de mejorar tu autoestima puede ser aceptar un desafío. Esto no significa que deba hacer todo tú mismo (parte del desafío puede ser buscar ayuda cuando la necesites), pero esté preparado para intentar algo que sabes que será difícil de lograr.

Al tener éxito, demuestra que puede lograrlo. Esto desafía sus creencias negativas y, por lo tanto, mejorará su autoestima.

La importancia de los pequeños pasos:

Es muy poco probable que pases de una autoestima baja a una buena de la noche a la mañana. En cambio, probablemente encontrarás que realiza pequeñas mejoras durante un período de tiempo. La clave es mirar a largo plazo, en lugar del día a día, y concentrarte en el panorama general, no en los detalles de cómo te sentiste ayer en un momento particular.

Cuando te sientas bien o hagas algo bueno, celébralo, pero no te castigues si de vez en cuando vuelves a caer en patrones negativos de pensamiento. Solo levántate de nuevo y trata de pensar de manera más positiva. Con el tiempo, esto se convertirá en un hábito y descubrirás que tu autoestima ha mejorado silenciosamente.

Roger Garcia.

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